6. Steffi construye una torre
(Steffi baut einen Turm - p.37-38)
de Sra. Irina Korschunow

Una torre con puerta grande en bloques de madera [1]
-- Steffi está construyendo una torre con bloques de
construcción y una puerta por donde pasan coches pequeños.
-- La madre quiere ir de compras, pero Steffi solo quiere
jugar y protesta tan salvajemente que destruye la torre.
-- Después de comprar, Steffi reconstruye la torre y nunca
más la derriba.
Traducción:
Steffi tiene muchos bloques de construcción: rojos, azules,
verdes y amarillos. Les usa para construir una torre. Una
torre con tejado apuntado y con una puerta grande. Los
coches pueden pasar por la puerta. Finalmente, la torre está
terminada.
Ahora, la madre dice: "Vamos, Steffi, vamos de compras."
"No", dice Steffi. "Quiero jugar con mi torre."
Ella coge el coche verde y lo deja pasar por la puerta.
"Las tiendas van a cerrar en corto tiempo, Steffi", dice la
madre.
"Pero quiero jugar con mi torre", dice Steffi.
Coge el autobús amarillo y lo deja pasar por la puerta.
"Necesito carne", dice la madre. "Y ensalada. Si no, no
tenemos nada de comer."
"No quiero comer nada", dice Steffi. "Quiero jugar."
Ella toma su pequeño mono Fips y le deja escalar la torre.
Le instala arriba y le deja saludar con la mano.
"Pero papá y yo queremos comer", dice la madre (p.37).
Vamos, puedes seguir jugando más tarde."
Se agacha y levanta a Steffi. Steffi ahora sale furioso. Se
retuerce, patalea y golpea los pies contra la torre.
"¡Brrrrrum!" sale una bulla.
La torre se ha derrumbado. ¡La torre hermosa!
Los bloques de construcción yacen sobre la alfombra: el
rojo, el azul, el verde, el amarillo. Y el mono Fips está en
medio.
Ahora Steffi ya no tiene ninguna torre. Está tan triste.
Van de compras y todo en lo que piensa es en la torre rota.
"¿Por qué no te construyes uno nuevo?" dice la madre.
Steffi de verdad hace eso. Está construyendo una hermosa
torre nueva con un tejado apuntado y una puerta grande. Y no
lo vuelve a destruir. (p.38)
7. Tobias e Inés bajo un paraguas
(Tobias und Ines unterm Regenschirm - p.41-43)
de Sra. Ursula Fuchs

Dos niños con paraguas [2] -- Un barco de juguete para
viajes de fantasía [3]
-- Inés está testando un nuevo paraguas rojo con lunares
azules y un mango como una ardilla
-- Tobias también quiere testar el paraguas, le gusta la
ardilla e Inés
-- Tobias quiere ir a España con Inés - en un pequeño barco
hecho de colchones.
Traducción:
Por la tarde está lluviendo.
Tobias está encantado. Está saltando de un charco a otro.
Cuando es bastante, corre a casa. Delante de la casa, Inés
se sienta en el pequeño muro gris. Bajo un paraguas.
"¿Qué haces aquí?" pregunta Tobias.
"Estoy testando mi paraguas", dice Inés, "me lo dio mi
padre."
Tobias pregunta si puede probarlo también. Puede que sí. El
paraguas es rojo con lunares azules.
"Pero es un paraguas muy gracioso", dice Tobias.
A Inés también le gusta. Lo más le gusta la ardilla. El
mango del paraguas es una ardilla hecha de madera.
"Me gustan mucho las ardillas", dice Inés.
"A mí me gustan también", dice Tobias. Pero conoce a alguien
que le gusta aún más.
"¿Y bien? ¿Quién es?"
Tobias no lo revela. Porque eso es su secreto.
"¿Me contarás tu secreto?"
"No", dice Tobias. No lo revela. Nunca revela esto (p.41).
"Entonces no puedes probar más mi paraguas." Ines se aleja
de él deslizándose.
Primero, Tobias permanece sentado al mismo lugar. Luego se
acerca deslizando a Inés otra vez. Quizá, quizá lo dice su
secreto después de todo. Entonces, ¿a quién le gusta bien?
"¡Tú!" dice Tobias. Y le da un tocamiento con su dedo índice
a Inés.
"¿A mí?" pregunta Inés.
"¡Sí!" Tobias dice inclinando su cabeza.
"¿Por qué te gusto?" pregunta Inés.
"Porque hueles tan bien, a sal y a mar."
Inés vino de España hace cuatro años. Tobias estuvo de
vacaciones en España el verano pasado. Con playas. Con
gaviotas. Eso ha sido muy amable. Cada vez que Tobias ve a
Inés, él piensa en el mar.
Inés atrapa una gota de lluvia con la mano y dice que el sol
ciertamente brilla en España ahora.
"¿Vas a ir de vacaciones a España este año?" pregunta
Tobias.
"No", dice Inés. "No tenemos dinero."
Si Inés quiere, puede ir con Tobias.
"¿Contigo?"
"Sí, suelo ir a España. Por barco." Tobias construye esto
con colchones en su habitación.
Pueden salir pronto. El barco ya está construido. Porque
Tobias quería ir a Madagascar esta tarde (p.42). Pero, por
supuesto, con Inés se va a España.
Inés salta del muro. Corre por las losas de piedra gris
hasta a la casa vecina.
"¿A dónde quieres ir?"
"¡Preguntar a mamá si puedo ir contigo a España!" Se da la
vuelta y se ríe.
8. Julia y el pequeño payaso Popcorn
(palomitas)
(Julia und der kleine Clown Popkorn - p.44-46)
de la Sra. Eveline Hasler

Dos payasos [4] -- y el payaso Popcorn finalmente va al
colegio a la clase de Julia [5]
-- Julia va al circo y está entusiasmada con el payaso
Popcorn.
-- Julia invita al payaso Popcorn a su colegio - y Popcorn
viene.
Traducción:
Julia tiene el permiso de ir al circo. Lo que le gusta lo
más es el número con los payasos. El gran payaso se llama
Popone. El payaso pequeño se llama Popcorn. Popone es el
padre de Popkorn.
Popone coge Popcorn en su hombro y sube una escalera. El
pequeño payaso cae por los peldaños de la escalera. Está
formando su cuerpo de manera redonda como una nuez en el
suelo. Se levanta. Lanza un beso de mano. Ríe.
Después de la función (presentación) (p.44), Julia se
encuentra con el pequeño payaso. Está sentado frente al
carro del circo y toca una pequeña trompeta. "Tu número era
el mejor", dice Julia.
"Gracias", dice el pequeño payaso. "¿Qué vas a hacer
mañana?" quiere saber Julia.
"Tengo que practicar", dice Popcorn. "Practicar cómo caerse
de la escalera. Practicar cómo tocar una trompeta pequeña.
Practicar cómo hacer malabares con pelotas."
"¿Malabares, qué es eso?" pregunta Julia. Popcorn lanza tres
pelotas al aire y las atrapa.
"¿Y tú? ¿Qué haces?" quiere saber el payaso pequeño.
"Voy al colegio", dice Julia. "¿Estás aprendiendo a leer y
escribir?" Julia inclina la cabeza. "Mi padre quiere que
aprenda a leer y escribir mejor", dice Popcorn (p.45).
"¿Por qué no vienes a mi colegio?", sugiere Julia. "Tenemos
una profesora agradable, la señora Lohner."
A la mañana siguiente, los niños se sientan delante de sus
cuadernos y están escribiendo algo. Ahora, alguien toca la
puerta.
"¡Adelante!" llama la profesora. Popone y Popcorn entran en
el aula. La señora Lohner habla con Popone. Y después dice:
"¡Popcorn, el payaso pequeño, es nuestro nuevo alumno!"
"¡Bravo!" gritan los niños. "¿Dónde quieres sentarte,
Popcorn? Tenemos algunos asientos vacíos."
Popcorn mira a su alrededor. "Me gustaría sentarme junto a
Julia", dice y se ríe. Julia se sonroja un poco. Ella es
alegre.
9. Manos de niños
(Kinderhände - p.47)
del Sr. Hans Baumann

Manos [6]
Traducción:
Un niño holandés,
un niño negro,
un niño chino
ponen jugando sus manos en la arcilla.
Ahora vayas por allá y digas:
¿Qual mano es de quién?
10. Del chico al que todos tenían miedo
(Von dem Jungen, vor dem alle Angst hatten - p.48-49)
de la Sra. Elisabeth Stiemert
(p.48-49)

Niños jugando pelota jugando fútbol [7]
-- Una familia con un niño se había mudado a la calle de
Tres Cosas (Dreierlei-Strasse) y todos hablaban mal del
nuevo chico y por eso nadie jugaba con él.
-- Un día, un chico de otra ciudad vino de visita a otra
familia en la calle de Tres Cosas, vio al niño sentado solo
y jugó con él.
-- A partir de este momento, todos los niños se dieron
cuenta de que todos los rumores malos contra el chico eran
FALSOS y MENTIRAS.
Traducción:
En la calle de Tres Cosas vivía un niño al que todos temían.
El chico no llevaba mucho tiempo viviendo allí. Era más alto
que los otros niños, y simplemente se sentó en las escaleras
de su casa. Cada día el chico se sentaba en las escaleras, y
normalmente ponía cara de enfado. Otra cosa no hizo.
Pero a veces escupió, pero solo tocando la calle. A veces
silbaba fuerte. Se metió dos dedos en la boca y luego silbó
muy fuerte. A veces también golpeaba al aire. Con dos puños
fue boxeando fantasmas. Pero durante esta procesión, él
siempre fue sentado en las escaleras.
Sin embargo, los demás tenían miedo.
Cuando los niños de la calle de Tres Cosas tenían que ir de
compras, no pasaban el chico. Pero cambiaron el lado de la
carretera. Y cuando el chico los miró, caminaron más rápido.
Algunos creían que el niño tenía un cuchillo. Algunos
también creían que les estaba quitando el dinero que
necesitaban para (p.48) ir de compras, y ciertamente
destruyó juguetes. Un chico que siempre parecía tan enfadado
ciertamente destruyó todo. Y por cierto fue uno que golpeaba
a niños pequeños.
Un día, un niño vino a visitar gente en la calle de Tres
Cosas, y después de tomar café, el nuevo niño salió. Había
traído su pelota consigo y quería jugar con muchas ganas. El
niño se acercó con su pelota al chico. No sabía que los
demás tenían miedo de él.
"¿Jugamos?" preguntó el niño a este chico. El chico parecía
sorprendido. Luego subió de las escaleras y se echó a reír.
"Vamos", dijo el chico, "¡vamos a jugar a marcar goles!"
Los otros niños de la calle de Tres Cosas observaban al niño
como jugó con el niño extraño. De lejos. Pero vieron que el
chico también reía.
'Quizá el chico no tenga un cuchillo', pensaron ahora.
'Quizá no roba dinero.'
'Quizá no rompa nada en absoluto, y por cierto el chico no
golpeará a nadie.'
Mañana quieren preguntarle si quiere jugar con ellos.